Comienza otro fin de semana de esos que prometen. El mediodía soleado y ventoso de sábado es clara señal que será otro partido duro de disputar y que saldrá victorioso quien pueda sacarle provecho a la corriente favorable. Borregos se alinea en el campo de juego, camino hacia el arco, con muchas ganas de atajar, me voy ajustando los guantes y pienso en la seguridad que voy a transmitir a mis compañeros, con quienes tengo el desagrado de padecer la falta de un guardameta de tiempo completo.
Solo un par de llegadas de los rivales bastaron para poner en evidencia mi pálida actuación y para derribar la gigantesca confianza en la que me sostenía. A pesar de ser vulnerado por un penal que solo un espantoso arbitraje puedo sancionar (y que el delantero definió de buena manera), cada llegada contra mi arco parecía tener destino de red. En 2 oportunidades, acciones heroicas sobre la linea del Cabe Ramón evitaron la caída (que además metió el gol del empate) mientras yo, entre movimientos rústicos e inseguros, me prometía defender a cualquier precio los tres palos. Final, empate en 1 y todos enojados... con el "incomprendido" arbitro.
La banda se separa por algunos minutos largos y se vuelve a juntar. Están todos listos para comer el clásico asadito después del partido y para alentar a la Argentina que enfrenta (hablando de clásicos) a Brasil por eliminatorias. Apenas unos canales al costado Argentina, pero en basquet, juega una de las semifinales del torneo de las Américas frente al local, Puerto Rico.
En una retrospectiva del sábado, tengo que agradecer con devoción a: Haber terminado de comer antes del inicio de cada encuentro, ya que esto evitó un posible atragantamiento; y la cantidad de Ferné que circuló antes-durante-después de los cotejos, que actuó en forma de analgésico para la cabeza (y sobre todo los ojos). De consuelo, saber que en Basquet ya estamos clasificados a pesar de las grandes ausencias.
El sábado va llegando a su fin, o por lo menos para mi, que aturdido de alcohol y de resultados deportivos decido correctamente envolverme en un sueño. AHHH (si no lo dije quizás fue porque intenté borrarlo) en fútbol abajo por 2 y en basquet idem pero por 5.
Llega el domingo y trae en su caluroso atardecer el hambre y la sed propios de una jugosa resaca. Al tiempo de curar los malestares, me subo al subaru para ir a disputar una fecha mas en el empresarial. La historia no sería muy distinta a la del día anterior, provocando que un juego de basquet divertido se asemeje mas a una película de terror que a la generación dorada. Inoportunamente mis compañeros se vieron contagiados por la incalificable forma de jugar que brindé en este fin de semana, a punto tal que la única jugada producente fue el artero topetazo que le dí un jugador rival dejándolo desparramado en el suelo (muy merecido lo tenia es qliado).Otra derrota y otra vez abultada.
Hasta altura, no quiero saber mas nada de deportes, fue un finde para el olvido. Las pizzas, las cervezas y los chistes van levantando unos ánimos aplastados.
Ducha y a dormir, antes de cerrar los ojos alcanzó a leer que el gran LuiFa es una vez mas el jugador mas valioso del torneo de Las Américas de Basquet. Con una sonrisa y lleno de orgullo por un "galardón" ajeno (pero Argentino) voy dejando atrás los (ahora) insignificantes tropiezos...
Entrada Nº 547 "Un beso en la nariz"
Hace 13 años
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