... 7:30 am. El sol empieza a iluminar rostros agobiados y el despilfarro de caramelo marca el sendero a casa. Casi llegando a destino, un pequeño desvío nos seduce con la idea de adquirir unos refrescos. En su intento por agilizar los tramites, la princesa pierde su rubia Corona, la cual sin derecho a replica, estalla "dolorosamente" en el piso. A unos metros, el guardián del lugar mira enardecidamente el accidente. Billete-"Clink"-Caja y volvemos al sendero.
No falta nada para llegar y se escucha -"Chiroooh", sin saber si es un sueño o si estoy loco, giro rápidamente la cabeza. Allí, en el hall de un edificio, estaba reunido un grupo de amigos sureños. Diviso al fortinero estafador (un conocido del ambiente y que en esa noche ya había hecho de las suyas) junto a Collins y la hermana de Puff. Se puede percibir que los grupos están desfasados, lo cual provocaría la separación inmediata. No sin antes desparramar oraciones incoherentes y actos payasescos que taparían la boca a mas de uno (Hey, la de "que se prenda el celular" fue muy buena).
Ya en destino (al fin), la imagen del inmortal comandante caído en Bolivia cobra vida en la voz de Boops!. "Querés un Cuba Libre?" llega suavemente a mis oídos; casi sin pensarlo respondo "no gracias, con la rubia me arreglo".
Una apuesta inventada, deriva en la ejecución de unos masajes de película, que pronto se transformarían en apasionados roces. La temperatura aumenta segundo a segundo, mientras mis ojos fundidos fotografían cada instante en aquella oscura habitación. La inigualable banda británica de los '60, musicaliza a todo volumen, sus mejores canciones para terminar de decorar un momento espectacular.
Extenuado cierro mis ojos por unas horas. El sonido del teléfono me avisa que es hora de cumplir con un compromiso... Almuerzo Salteño.
Con la comida lista para ser devorada, Argentina juega ante un talentosísimo Brasil. El equipo presenta grandes cambios de actitud aunque sigue sin encontrar la táctica, la identidad. Dejando de lado la objetividad, grito a puño apretado las conquistas celeste y blanca, pero cada una de ellas seria en vano. Derrota otra vez y Turquía 2010 se ve mas lejos.
Dispuesto a renovar energías, me recuesto junto al TV que muestra imágenes de fútbol, y antes de que pueda abrazarme a un sueño que me aplasta, los jóvenes co-provincianos me llevan a la cañada... otra vez donde empezó todo esto.
Sin estar 100% convencido voy consumiendo unas frescas doradas. En el lugar, mi teléfono suena (otra vez) e imagino la excusa perfecta para desaparecer. Contrariamente a mis pensamientos, la llamada solo empeoraría las cosas. "Se confirmo el partido de ayer, la apuesta esta vigente". Miro mi cuerpo defenestrado y respondo casi irónico "contame papá, cuantos goles necesitas?".
El porroneo culmina y es hora de emprender el camino hacia la cancha. Rincón vuelve a jugar!!! Mientras algunos se atan el calzado, otros se acomodan la vincha, yo reniego de la superficie.
Se inicia el encuentro y en una ráfaga nos encontramos abajo. Los goles caen como fichas en nuestro arco y no logramos descontar. Con mas corazón que fútbol se da vuelta el partido. Ahora somos nosotros quienes no paramos de meterla. DOS HORAS de juego y no se sabe quien es el ganador. A mi ni me importa el resultado, sea cual sea ,perdi seguro. Es que en mis pies están latentes, las heridas de una cancha de cemento. La mezcla de colores se va expandiendo en la torcedura del tobillo izquierdo, el dolor y la hinchazón para no ser menos, con mucha autoridad se hacen presentes. En el derecho la imagen triste de una zapatilla destrozada y el intenso ardor de las ampollas nuevas.
Estoy muerto y no soy el único. Si pienso en el partido, en alguna asistencia o algún gol, solo puedo encadenar esas palabras a las siguientes frases: "Partido me quedó el tobillo", "asistencia medica" y "seria un golazo estar en la cama".
Mientras regresamos, alguien bromea que en vez de pedirnos un taxi deberíamos pedirnos una ambulancia.
Ahí esta, tan cerca, es como el paraíso... solo es la casa de Forti. Busco mis pertenencias y vuelvo de una vez por todas a mi querido dpto. Antes de llegar, invierto en una cena consistente y en una gaseosa helada que darán fin a mi viernes.
Tipo 1 am, apoyo la cabeza en la almohada. Durmiéndome de a poco, pienso en como serán las variadas invitaciones que tenia para esa noche, a las cuales nunca llegaré.
Entrada Nº 547 "Un beso en la nariz"
Hace 13 años
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